VR

A Review After the First Month

Víctor Ruiz Martínez
★★★★★

Llevo un mes trabajando con los Adam T7V en mi home studio, después de pasar tres años con unos monitores de 5 pulgadas que nunca me terminaron de convencer. La diferencia no fue sutil: la primera mezcla que terminé con ellos —un tema de rock con guitarras dobladas y bajo sintetizado— me obligó a rehacer el balance de frecuencias que había dado por bueno en mis viejos altavoces.

Lo que más me sorprendió fue la respuesta transitoria. Los golpes de bombo y la percusión electrónica se sienten con una definición que antes solo escuchaba en auriculares de referencia. El tweeter AMS de Adam tiene fama de ser exigente con las grabaciones deficientes, y en mi caso confirmó que varios de mis ecualizaciones de brillo eran innecesarias: el problema no era falta de aire, sino un exceso de presencia que los T7V expusieron sin piedad.

La imagen estéreo también cambió mi forma de paneo. Con los monitores anteriores, los elementos centrados se difuminaban al subir el volumen. Con los T7V, el centro permanece sólido incluso cuando añado capas de coros y pads. Eso me permitió reducir el ancho de algunos instrumentos y ganar claridad en el máster sin recurrir a procesado de imagen.

No todo es perfecto. La respuesta de graves, aunque profunda para un monitor de 7 pulgadas, tiene un pico notable alrededor de los 90 Hz en mi sala sin tratar. Tuve que aplicar un corte quirúrgico de -2 dB con un ecualizador paramétrico y mover los monitores unos centímetros más cerca de la pared trasera para equilibrar la zona baja. Es un ajuste que cualquier usuario debería hacer con un micrófono de medición, no a oído.

En términos de volumen de trabajo, los T7V se comportan bien hasta unos 85 dB SPL. Por encima de eso, la compresión térmica empieza a notarse en pasajes con mucha energía simultánea. Para mezclas de rock densas, prefiero trabajar a niveles moderados y subir el volumen solo para comprobar el balance general.

Después de este mes, confirmo que la inversión valió la pena para mi flujo de trabajo. No son monitores milagrosos: siguen exigiendo una sala con mínimos cuidados acústicos y un buen posicionamiento. Pero la precisión que aportan en el rango medio y la claridad de los transitorios me han ahorrado horas de correcciones en la etapa de masterización. Si estás considerando dar el salto desde monitores de gama de entrada, mi consejo es que primero midas tu sala y luego decidas con datos, no con opiniones.

Publicado el 12 de marzo de 2025
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